Joana Maria Llull, con 97 años a sus espaldas, es el alma viva de un edificio en Foners que guarda un secreto del pasado. Su testimonio ha traído a la luz un refugio antiaéreo que data de 1937, justo en el corazón de la Guerra Civil española. ARCA, esa asociación comprometida con la protección del patrimonio, ha decidido luchar por este inmueble situado en la calle Miquel Santandreu. La historia detrás de esas paredes es tanto arquitectónica como emocional.
Recuerdos que no se apagan
El edificio, diseñado por el arquitecto M. Alenyà y promovido por el dueño de Teixits Salvat, no solo se destaca por su valor estético; su refugio antiaéreo lo convierte en un auténtico símbolo de la memoria histórica de Palma. Joana recuerda cómo su padre empezó a trabajar como chófer del propietario cuando ella era apenas una niña. Gracias a ese empleo, su familia pudo mudarse a la planta baja del edificio, donde también guardaban el coche.
Cuando estalló la guerra en 1936 y se construyó el refugio al año siguiente siguiendo los lineamientos de Defensa Pasiva, muchos habitantes del barrio empezaron a buscar seguridad allí. Joana comparte las angustias vividas durante los bombardeos: «Recuerdo correr hacia el refugio cuando sonaban las sirenas», dice con voz temblorosa. A veces llegaban incluso vestidos solo con pijama o ropa interior. Dentro del refugio reinaba una mezcla de miedo y silencio; pocos hablaban mientras esperaban que todo pasara.
Para preservar estos momentos tan intensos y personales, Joana grabó un vídeo donde narra sus experiencias, ahora disponible gracias a ARCA. Sin embargo, hay otra cara oscura: el edificio había sido incluido en el Catálogo de Bienes Patrimoniales hasta que decidió ser descartado por el consistorio actual. Este desinterés ha dejado muchas joyas patrimoniales vulnerables ante la posibilidad de perderse para siempre.
ARCA tiene claro que este refugio es más que ladrillos y cemento; es una parte vital de nuestra historia colectiva. Con planes para trasladar esta información al Ajuntament y al Consell de Mallorca, esperan asegurar su conservación sin comprometer futuras ampliaciones urbanísticas en la zona.
Así que aquí estamos nosotros; defendiendo lo que nos pertenece y recordando las historias como la de Joana Maria Llull para nunca olvidar lo vivido durante esos oscuros días.

