La tarde del pasado 1 de noviembre, el Palmer Basket nos regaló una de esas historias que se quedan grabadas en la memoria. En un vibrante encuentro en Son Moix, los chicos de Iñigo Núñez lograron una victoria ajustada contra el Alimerka Oviedo, con un marcador final de 80-79. Un partido que, como si de un thriller se tratara, se decidió en los últimos segundos.
Un debut que ilusiona
No podemos dejar de mencionar la esperada entrada en escena de Joan Sastre, quien lució por primera vez la camiseta del equipo mallorquín. En tan solo 17 minutos sobre la pista, Sastre anotó diez puntos, demostrando que su fichaje no fue solo un movimiento más. Desde el inicio, Octavio Brito y compañía ya apuntaban maneras al sumar los primeros cinco puntos y dar esa pequeña ventaja inicial.
A medida que avanzaba el encuentro, el Oviedo respondía con fuerza y mantenía el pulso. Con cada canasta desde la línea de 6.75 metros, el ambiente se encendía más y más. Sin embargo, fue a través del ritmo acelerado y las transiciones rápidas donde el Palmer encontró su camino hacia la victoria.
A lo largo del partido, no hubo escasez de tensión ni emoción; tanto es así que incluso cuando parecía que los locales habían tomado las riendas con una ventaja considerable, los asturianos no tardaban en acercarse nuevamente. Cada punto se vivía intensamente y cada error era una oportunidad para reflexionar sobre lo que estaba en juego.
Finalmente, tras muchas idas y venidas en el marcador y con ambos equipos cargados de faltas –el nerviosismo estaba a flor de piel– llegó ese momento crucial: con 75-75 empatados y solo unos segundos restantes. Tras varios giros inesperados y bajo presión máxima, Octavio Brito asumió la responsabilidad y brilló como estrella del partido al anotar los puntos decisivos.
Sí, amigos; fue una batalla épica donde cada jugador dejó todo en la cancha. En resumen: el Palmer Basket sigue adelante, reforzando su reputación como un equipo que nunca se rinde y siempre da espectáculo a su afición.

