La historia de George Virgiliu Teianu, un hombre de 42 años y nacionalidad rumana, ha dejado a todos con el corazón encogido. La Audiencia de Palma lo ha condenado a 25 años y tres meses de prisión por cometer un acto atroz: matar a su expareja, Rosario Jiménez, conocida como Chari, con 66 puñaladas. Todo sucedió el pasado 10 de diciembre de 2024, en una escena que parece sacada de una pesadilla.
El horror comenzó en un coche. Ahí estaba Chari, junto a su hija pequeña, cuando George decidió reunirse con ella pese a tener una orden de alejamiento. En ese breve trayecto por las calles del Coll d’en Rabassa, la violencia estalló repentinamente. Con un cuchillo de 15 centímetros en mano, comenzó a acuchillarla sin piedad mientras conducía. El caos se desató: sangre y gritos en un espacio reducido donde Chari no tuvo oportunidad alguna para defenderse.
Cinco vidas afectadas y una indemnización millonaria
A pesar del terrible desenlace, la tragedia no terminó ahí. Después del ataque brutal, George chocó el coche contra otro vehículo. Su hija sufrió algunos hematomas debido al accidente; pero ¿qué hay del daño emocional? La sentencia obligará al agresor a indemnizar con 490.500 euros a las hijas y familiares de Chari por los daños morales causados.
No podemos olvidar que esta relación duró diez años antes de transformarse en este horroroso episodio. La sentencia destaca que la agresión fue inesperada para Chari y se realizó en un contexto que limitaba sus posibilidades de escapar o defenderse.
George finalmente confesó lo ocurrido cuando se presentó ante la Policía Local tras abandonar el vehículo accidentado. Aunque los agentes lo buscaban como conductor fugado y no como asesino, su confesión fue considerada una atenuante.
Este caso nos deja reflexionando sobre la violencia machista que persiste en nuestra sociedad y sobre cómo aún existen hombres dispuestos a tirar todo por la borda ante celos o rencores pasados. Una historia desgarradora que invita a tomar conciencia y actuar para prevenir futuros horrores.

