José Luis García Monteagudo, quien hasta hace dos meses fue delegado sindical de CGT Medio Ambiente, ha decidido alzar la voz. Ayer comenzó una protesta pacífica frente al Ayuntamiento de Palma que promete durar hasta el 10 de noviembre. Su objetivo es claro: visibilizar las vulneraciones de derechos laborales y los problemas graves que se viven dentro de EMAYA.
La protesta se desarrollará todos los días desde las 08:00 hasta las 20:00 horas. Según Monteagudo, hay muchos temas candentes que necesitan ser tratados, como la falta total de libertad de expresión, la igualdad en el trato hacia todos los trabajadores y un rechazo rotundo a cualquier tipo de represalia contra quienes defienden sus derechos.
Un clima laboral tóxico
Monteagudo no se detiene ahí. También menciona situaciones alarmantes relacionadas con la organización del trabajo y la prevención de riesgos laborales. “Los trabajadores están viviendo un clima interno rancio”, dice, refiriéndose a favoritismos y amiguismos entre compañeros. “Hay un código ético que parece favorecer más a jefes que a empleados”, añade. La situación se vuelve aún más grave cuando habla sobre los insultos e intentos de agresión hacia delegados sindicales en asambleas; algo que afecta directamente al respeto y convivencia dentro del entorno laboral.
En su discurso, Monteagudo revela cómo han manipulado sus palabras durante las asambleas para sancionarlo: “Me han impuesto 20 días por simplemente decir la verdad”. Esto lo siente como un ataque personal y un claro ejemplo de acoso laboral. Finalmente, insiste en que lo único que pide es un trato justo e igualitario, sin miedo a represalias.

