En el cuartel de la Guardia Civil de Inca, un ambiente de inquietud y tristeza se apodera del lugar. La familia de María Carmen García, una joven mallorquina de tan solo 20 años, ha dado un paso valiente al presentar esta mañana una denuncia por su desaparición tras el trágico accidente del tren en Toledo. ¿Dónde está?, se preguntan sus seres queridos mientras intentan asimilar lo ocurrido.
A medida que los agentes de Inca se ponen en contacto con sus colegas en Urda, Toledo, la confusión crece. Inicialmente, había esperanza: se decía que María Carmen había sufrido heridas leves y estaba siendo atendida en un hospital cercano. Pero las horas han pasado y las noticias son cada vez más contradictorias. Ahora, con la denuncia formalizada, se activa un mecanismo policial no solo en Toledo sino también en Mallorca; aunque serán los grupos de búsqueda desplegados en Toledo quienes lideren la investigación.
Búsqueda desesperada entre los escombros
Esta mañana, con las primeras luces del día iluminando el desconsuelo, han reanudado las tareas para encontrar a las víctimas atrapadas entre los restos del siniestro. Los agentes están acompañados por perros entrenados que olfatean cualquier rastro humano entre los escombros desgarradores. En cuanto a María Carmen, también se investiga si pudo ser evacuada a algún hospital; cada pista cuenta.
El desconcierto es palpable. La incertidumbre ahoga a todos los que esperan alguna noticia sobre ella. Hay nervios, hay preocupación; pero lo más importante ahora es mantener la esperanza viva. Ojalá pronto podamos escuchar algo positivo.

