Imagina tener que soltar 200 euros cada mes por un simple litro de espacio donde apenas puedes respirar. Sin baño y compartiendo tu vida con 30 personas, así es la cruda realidad del infrahabitatge en Mallorca. Cada vez más, nos encontramos con situaciones que parecen sacadas de una pesadilla, pero son el pan nuestro de cada día para muchos.
Un grito de auxilio en la comunidad
MÉS per Palma no se queda callado y exige medidas urgentes para frenar esta locura de precios desorbitados. Mientras tanto, el GEN-GOB advierte sobre los peligros que acechan a nuestras tierras; sí, esa ley agraria que debería protegernos podría acabar convirtiendo nuestros campos en meros parques temáticos turísticos. ¡Qué ironía!
La gente se pregunta: ¿hasta cuándo vamos a seguir soportando esto? Con el coste del alquiler lanzando a 16.195 empleados balears a la pobreza, es hora de abrir los ojos y luchar por un cambio real. Y aunque haya quienes intenten silenciar las voces disidentes, aquí estamos nosotros para hacer ruido y exigir lo que es justo.

