En el corazón de Palma, el antiguo pipicán del Pasaje Son Real ha sufrido una transformación nada deseada. Lo que antes era un lugar de encuentro para dueños de mascotas ahora se ha convertido en un asentamiento improvisado donde vive una persona desde hace meses. Este espacio, cerrado por el Ayuntamiento hace más de un año con la promesa de construir un centro de salud, está ahora lleno de tiendas de campaña y, lo que es peor, acumulando basura.
La voz del vecindario
Los vecinos no pueden más. Han alzado la voz en repetidas ocasiones ante la Policía Local y el Ajuntament, pero sus quejas parecen caer en oídos sordos. Mientras tanto, los olores desagradables y la sensación de inseguridad crecen día a día. «Aquí pasan familias y niños todos los días, ¡es inaceptable!», exclaman algunos residentes. La persona que habita este terreno ha logrado acceder saltando la valla; ha hecho su hogar en medio del caos mientras las obras prometidas siguen sin iniciarse.
No solo han perdido un espacio para sus animales; también ven cómo su barrio se deteriora sin control ni atención por parte del consistorio. Ante esta situación crítica, los vecinos han presentado cuatro demandas claras: limpieza urgente del solar, intervención social para la persona que vive allí, información sobre el futuro centro de salud y reabrir temporalmente el pipicán mientras todo esto se soluciona.
«Pagamos impuestos y no entendemos cómo hemos llegado a esto», señalan con frustración. A pesar del contacto supuestamente constante entre Cort y los afectados a través de diversas comisiones, lo cierto es que el problema persiste sin solución a la vista. Es hora de actuar antes que esta situación empeore aún más.

