MADRID, 21 de octubre. Benjamin Netanyahu, el primer ministro de Israel, ha vuelto a dejar clara su postura este miércoles: «hay que derrocar al régimen de Irán». En un discurso que resonó con fuerza durante una ceremonia de graduación militar, Netanyahu no se anduvo con rodeos y acusó al nuevo líder supremo, Mojtaba Jamenei, de estar siguiendo los pasos de su padre en lo que él considera un camino peligroso hacia la fabricación de armas nucleares.
El líder israelí no escatimó en palabras duras: «El régimen iraní aún no ha aprendido la lección. Mojtaba Jamenei, el tirano actual, está empeñado en perpetuar las mismas políticas que llevaron a su predecesor a ser señalado como uno de los grandes enemigos del mundo occidental». Estas declaraciones llegan justo antes de unas elecciones cruciales en Israel y parecen tener un trasfondo electoral más que evidente.
Un mensaje claro y contundente
Netanyahu fue directo al grano cuando dijo que Teherán «ha quitado el seguro» y está intentando nuevamente fabricar lo que él llama «bombas de la muerte». Aseguró sin titubear que la única solución viable para desactivar esta amenaza es «derrocar al régimen iraní», una orden clara dirigida a las Fuerzas de Defensa israelíes y sus servicios secretos.
No es la primera vez que escuchamos discursos incendiarios desde el Gobierno israelí. Hace apenas un mes, el ministro de Defensa advirtió sobre una posible respuesta militar desatada ante cualquier ataque iraní, prometiendo llevar a Irán «de vuelta a la Edad de Piedra». En medio de todo este clima tenso, parece que el eco del pasado sigue presente en cada palabra pronunciada desde Tel Aviv.

