En una jornada que prometía ser tranquila, Nick Broderick y su novia Eva decidieron aventurarse en el Bosque Estatal Kettle Moraine, en Wisconsin. Con 16 kilómetros por delante, todo parecía perfecto hasta que el tiempo cambió drásticamente. «La lluvia comenzó a caer cada vez más fuerte, convirtiéndose en una tormenta impresionante», recuerda Nick con voz entrecortada. Lo que no sabían es que la naturaleza les tenía preparada una experiencia aterradora.
Un instante que lo cambió todo
Con unos tres kilómetros aún por recorrer y sin refugio a la vista, Eva miró a Nick y expresó su inquietud: «¿Y si nos cae un rayo?» Sus palabras resonaron como un mal presagio. Minutos después, esa preocupación se tornaría realidad cuando un estruendo repentino los envolvió en la oscuridad de un impacto eléctrico.
Eva recordará siempre ese momento espeluznante; vio a Nick caer al suelo, inmóvil y con los ojos vidriosos. La angustia la invadió mientras marcaba el 911 y comenzaba las maniobras de reanimación cardiopulmonar. Pero había un problema: la señal del móvil fallaba constantemente, lo cual dificultaba cualquier indicio de dónde estaban.
Pasaron eternos 50 minutos antes de que los equipos de rescate lograran llegar hasta ellos. Durante esos minutos críticos, Eva luchó contra el tiempo reanimando a su pareja dos veces. Afortunadamente, cuando finalmente llegaron los bomberos, Nick fue trasladado al hospital donde pasó tres días recuperándose de las secuelas del rayo.
Aún hoy carga con problemas musculares y pérdida de audición en uno de sus oídos debido al impacto, pero eso no impidió que después de esta experiencia sobrehumana le propusiera matrimonio a Eva. En agosto celebraron su amor en una boda llena de felicidad y alivio; un verdadero final feliz tras haber sobrevivido a la pesadilla juntos.

