En una jornada que promete ser recordada, las autoridades rusas han dejado caer su mensaje con una contundencia que no deja lugar a dudas. Este martes, en Madrid, el ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, se presentó ante un grupo de jóvenes graduados del servicio diplomático y dejó claro que su país tiene una única prioridad: «eliminar de manera efectiva» cualquier amenaza que surja desde el Oeste. Y sí, se refiere a nosotros, a Estados Unidos y Europa.
Lavrov no se ha cortado al afirmar que hemos hecho añicos las oportunidades de llegar a un acuerdo sobre seguridad que fuera justo para ambas partes. La situación actual es tensa y él lo sabe. “Nuestra prioridad ahora es eliminar todas las amenazas desde Occidente”, comentó sin titubear. La guerra contra Rusia ha llevado a los ucranianos a convertirse en peones en este ajedrez geopolítico donde está en juego mucho más que territorios; es el honor y la dignidad del pueblo ruso lo que está en juego aquí.
Un Oriente con posibilidades
Lavrov continuó su discurso reafirmando la importancia de la cultura, la lengua y la fe rusa como pilares fundamentales en esta operación militar especial. Su mirada ahora se dirige hacia Oriente, un movimiento impulsado por nuestras decisiones occidentales. “El amor no se puede forzar”, dijo refiriéndose a las relaciones con sus vecinos. Él sostiene que están abiertos al diálogo siempre que haya disposición equitativa.
A pesar de los intentos fallidos desde 2008 para establecer acuerdos de seguridad entre Rusia y Occidente, Lavrov culpa directamente a nuestra parte por haberlos frustrado. Mientras tanto, otras cuestiones como la cooperación con Irán o investigaciones locales siguen ocupando titulares menos llamativos pero igual de relevantes.

