En los recientes grandes premios de MotoGP en Japón e Indonesia, los aficionados no podían creer lo que veían. Antes de subirse a su moto y enfrentarse a la competencia, Marc Márquez se dedicaba a hacer flexiones en la parrilla. Una escena curiosa que llamó la atención de todos: ¿qué busca realmente con esos ejercicios?
Un ritual peculiar
La cantidad de flexiones varía dependiendo del día; en Motegi hizo más que en Mandalika, donde incluso usó una toalla para apoyarse. Hablamos de entre tres y diez flexiones, seguidas de saltos y estiramientos, como si se tratara de un espectáculo previo a la batalla. Esta rutina ha despertado todo tipo de especulaciones: algunos dicen que es para calentar su maltrecho hombro derecho, otros creen que tiene un trasfondo psicológico, como mostrar fortaleza ante sus rivales.
A pesar del debate sobre el propósito real de estas acciones, lo cierto es que le han dado suerte. ¡Ha ganado tres de las cuatro carreras donde ha hecho este pequeño ritual! Desde el Sprint y la carrera larga en Japón hasta el Sprint en Indonesia, donde terminó satisfecho con un sexto puesto.
Al ser cuestionado sobre esto después de la prueba japonesa, Marc compartió su perspectiva: «¿Por qué? Porque sigo trabajando. Estoy tratando de adaptarme y entender qué necesita mi cuerpo para rendir al máximo desde el inicio». A sus 33 años, parece claro que está aprendiendo a escuchar su cuerpo más que nunca.
Además, aunque confía en los consejos de su equipo, él mismo siente lo que necesita. «El que mejor entiende mi cuerpo soy yo», dice con convicción. Y así continúa su camino en la competición, ajustando pequeños detalles aquí y allá mientras nos mantiene intrigados con cada giro.

