Las calles de Francia se han convertido en un clamor colectivo. Hasta las 12:00 horas de hoy, al menos 166 personas han sido detenidas durante las protestas que han unido a estudiantes, ‘chalecos amarillos’, activistas climáticos y agricultores. Todos ellos han salido a manifestarse por un motivo que nos toca a todos: el aumento del coste de la vida.
Según ha informado el Ministerio del Interior, se han contabilizado 140 acciones en todo el país y unas 32.800 personas se han movilizado fuera de París. La Prefectura de Policía ha confirmado que la mayoría de las detenciones se debieron a la portación de equipo no permitido, como guantes o pasamontañas.
Afrontando los disturbios con firmeza
A pesar de los rumores sobre actos violentos que podrían ocurrir esta mañana, parece que esas expectativas no se materializaron. Las fuerzas del orden actuaron con rapidez para dispersar cualquier posible problema antes de que comenzara la manifestación. En París, los gases lacrimógenos ya están presentes en la plaza de la República, donde cientos esperaban desde temprano.
No solo en París, también hay protestas en ciudades como Lille y Lyon; este último fue escenario de enfrentamientos cuando la policía utilizó granadas de gas lacrimógeno frente a los estudiantes universitarios. Para esta tarde, las autoridades prevén entre 30.000 y 60.000 manifestantes solo en París y hasta 170.000 en toda Francia. Sin embargo, el Ministerio advierte sobre el riesgo que representa la “extrema izquierda”, temiendo que puedan desvirtuar las marchas pacíficas.
Cabe destacar uno de los incidentes más llamativos: un grupo logró entrar brevemente al Ayuntamiento de Marsella durante estas protestas. Allí, según muestran las imágenes grabadas por TF1, lanzaron al suelo un busto emblemático y dejaron su marca anarquista en una pared. Aunque no hubo heridos, el alcalde Benoit Payan no dudó en calificar lo sucedido como “inaceptable”. Se siente impotente ante aquellos que aprovechan una causa justa para hacer vandalismo.
A pesar del caos momentáneo generado por unos pocos, una reciente encuesta revela que casi siete de cada diez franceses apoyan estas movilizaciones contra el aumento del coste de vida; recordemos que estamos atravesando niveles alarmantes inflacionarios desde enero pasado.

