En un giro inquietante de los acontecimientos, la UFAM de la Policía Nacional ha puesto bajo arresto a un camarero en Palma. Este hombre, colombiano de 35 años, se enfrenta a graves acusaciones: dos delitos de agresión sexual.
Todo comenzó el pasado 14 de septiembre, alrededor de las 14.00 horas, en un restaurante ubicado en la calle Vicari Joaquim Fuster, en es Molinar. Una joven alemana de 25 años decidió celebrar su cumpleaños allí y se acomodó dentro del local. Sin embargo, lo que debería haber sido una celebración alegre se tornó en una experiencia desagradable cuando uno de los camareros comenzó a lanzar comentarios inapropiados como «guapa» o «mamasita». Ella pensó que simplemente estaba intentando flirtear y no le dio demasiada importancia.
Un cumpleaños marcado por el acoso
Con el tiempo, la situación se volvió incómoda. El hombre no cesaba en sus miradas insistentes y guiños descarados, así que decidió cambiarse a la terraza para evitarlo. Pero ahí no terminó todo; el camarero fue más allá al tocarle la cara e intentar introducirle el dedo pulgar en la boca. Ella rápidamente se apartó y le dejó claro que eso no estaba bien.
Poco después, cuando menos lo esperaba y sentada con la espalda hacia la entrada del restaurante, él sorprendió a la joven introduciendo su mano en su escote y apretando su pecho con fuerza. Ella reaccionó inmediatamente quitándole la mano y repitiendo “no” hasta que finalmente pidió la cuenta para marcharse. Sin embargo, antes de irse definitivamente, este individuo volvió a manosearla mientras ella intentaba salir del lugar.
La joven denunció lo ocurrido más tarde esa misma noche al encargado del establecimiento y posteriormente ante la Unidad de Atención a la Familia y Mujer (UFAM). Diez días después, otro caso similar salió a flote: otra compañera del sospechoso también había sufrido abusos por parte del mismo hombre mientras trabajaban juntos.
Esta segunda víctima relató cómo el comportamiento del camarero había ido empeorando con el tiempo; siempre lanzando miradas lascivas tanto hacia sus compañeras como hacia las clientas. En una ocasión particularmente alarmante, mientras ella estaba agachada en la cocina, él se colocó detrás para rozar su trasero con sus partes íntimas. Todo esto llevó a que esta mujer optara por evitar cualquier interacción con él.
A pesar de los constantes abusos sufridos por ambas mujeres durante meses, hasta ahora nadie había denunciado formalmente debido al vínculo personal que tenía el agresor con la encargada del bar donde trabajaban.
Finalmente, tras recibir estas denuncias acumulativas sobre comportamientos inaceptables, la Policía Nacional detuvo al sospechoso, quien pasó a disposición judicial pero quedó en libertad poco después.

