La historia del edificio situado en el número 43 de la avenida Joan Miró está a punto de dar un giro radical. Este miércoles, la Junta de Govern del Ajuntament de Palma ha tomado la decisión de demolerlo. Y no es para menos, porque tras años cubierto por una lona que prometía su rehabilitación, ese lugar se ha convertido en un auténtico símbolo del abandono y la desidia.
Una transformación necesaria
Con un presupuesto que asciende a 669.132 euros, IVA incluido, esta demolición es solo el primer paso hacia algo mejor. La idea es crear un nuevo vial peatonal que conecte la avenida Joan Miró con la plaza Mediterráneo. Pero eso no es todo; este inmueble, construido en 1925, se encontraba declarado en ruina técnica y llevaba casi una década con un cartel que decía “pronto será rehabilitado”, pero que al final solo sirvió para tirar a la basura las esperanzas de los vecinos.
A lo largo de estos años, el espacio se ha visto invadido por okupas, generando una sensación de inseguridad entre los residentes cercanos. A pesar del precinto impuesto por Cort, muchos han denunciado este problema sin obtener respuesta clara. Ahora parece que hay luz al final del túnel: el actual equipo de gobierno prevé conectar realmente las dos zonas y construir algo nuevo en su lugar; aunque todavía no está claro qué tipo de edificio ocupará ese espacio.
Así que esperemos que esta vez sea diferente y que podamos ver cómo este rincón recupera su vida y utilidad para todos nosotros.

