La historia que nos llega desde Calvià es digna de un guion de cine. Imagina esto: una pareja, un hombre y una mujer británicos, se hospedan en un hotel sin más identidad que la que le robaron a otros. Su estancia, que debería haber sido placentera, terminó siendo un auténtico desastre, no solo para ellos, sino también para el establecimiento.
Estos dos aventureros decidieron salir por la puerta de atrás, dejando a deber más de 500 euros y causando estragos en la habitación. Pero claro, ¿quién necesita pagar cuando puedes simplemente hacer las maletas y desaparecer? Los responsables del hotel no tardaron en alertar a la Guardia Civil, quienes se lanzaron al rescate ante el aviso de que unos huéspedes habían dejado todo en desorden y se habían esfumado con sus pertenencias.
Una captura casi cinematográfica
A tan solo dos kilómetros del hotel, nuestros protagonistas fueron interceptados en una parada de autobús. Pero aquí no acaba la cosa; cuando los agentes les pidieron identificarse, mostraron una actitud muy poco amistosa. ¡Vaya sorpresa! En lugar de documentos originales, sacaron unas fotos borrosas desde sus móviles. Como si eso fuera suficiente para demostrar quiénes eran.
A medida que los agentes investigaban más a fondo, descubrieron que estos dos ya tenían su propio historial criminal y no era precisamente brillante: varios señalamientos judiciales y hasta órdenes de búsqueda por delitos similares. Al parecer, este mismo modus operandi lo habían puesto en práctica en otro hotel de Valencia recientemente.
La trama se complica aún más al enterarnos que ella había suplantado identidades durante días para disfrutar del servicio sin pagar un céntimo. Un verdadero tira y afloja entre el placer vacacional y la ley; pero como siempre decimos, lo fácil nunca es bueno. Al final, ambos fueron detenidos y trasladados a dependencias policiales donde enfrentarán las consecuencias de sus actos.

