Pedro Pablo Avejón y Patricia Troyano son solo dos de las voces que claman por un cambio en la Plaza Mediterráneo. Desde hace casi dos años, este rincón de nuestra comunidad ha quedado a la deriva, desprovisto de los contenedores de basura que antes hacían su vida cotidiana mucho más llevadera. Lo que parecía ser una situación temporal durante las obras se ha convertido en un verdadero quebradero de cabeza para cerca de 600 personas entre vecinos y dueños de negocios.
Una promesa incumplida
Patricia, presidenta de la asociación de vecinos de El Terreno, recuerda cómo durante las reformas les aseguraron que los contenedores volverían tras finalizar los trabajos. Sin embargo, al concluir la obra, la realidad fue muy distinta: no regresaron. La asociación ha elevado el tema al Ayuntamiento en múltiples ocasiones, recibiendo como única respuesta que ahora depende de EMAYA. Pero eso no soluciona el problema del día a día.
La falta de estos puntos para desechar residuos afecta especialmente a los locales de restauración y ocio. Cada día, bares y restaurantes generan montones de basura: botellas, latas y restos que tienen que transportar a pie hasta el contenedor más cercano, ubicado a unos 200 metros. “Yo tengo un coche muy grande y lo lleno cada día”, comenta Pedro Pablo Avejón, quien describe su rutina diaria cargando bolsas gigantes y cajas llenas. Pero cuando llega a los contenedores… ¡sorpresa! Están desbordados.
Y no solo ellos sufren esta falta; también los vecinos deben recorrer esa misma distancia para tirar su basura. Para muchos mayores es una odisea ir hasta allí cargando con sus residuos. Además, el aparcamiento se ha convertido en otro gran dolor de cabeza. Aunque han habilitado nuevos espacios para motos, sigue siendo común ver vehículos estacionados sobre las aceras.
Algunos residentes cuentan que pueden pasar hasta una hora buscando dónde dejar su coche. Una pareja del barrio resumió la situación perfectamente: “Es un desastre”. Y así es como viven día tras día: esperando pacientemente a que alguien libere una plaza para poder aparcar.

