Este pasado sábado, el icónico Puig Major volvió a ser testigo de la adrenalina y la pasión del automovilismo en su 63ª edición. En una lucha reñida por el primer puesto, Joseba Iraola se impuso con su Nova NP01, marcando un tiempo de 3:02.489, apenas 358 milésimas por delante de José Alonso Liste, quien no se lo puso fácil desde su Tatuus. ¡Menuda batalla! Cada milésima contaba y los espectadores lo vivieron al borde de sus asientos.
Un podio lleno de sorpresas y homenajes
José Antonio López-Fombona, con su Audi RS5 DTM, completó el podio en tercera posición al cronometrar 3:18.420. Mientras tanto, Adrián Artidiello, pilotando su SilverCar S3, logró un meritorio cuarto lugar, seguido muy de cerca por el austríaco Thomas Strasser, que debutó en esta prueba terminando quinto con su Volkswagen Corrado R Turbo. ¡Un aplauso para él!
No podemos olvidar a nuestros representantes locales; Jeroni Perelló, en sexta posición con un SilverCar S2 (3:34.791), y José Manuel Pons, séptimo con su Bango BR49, demostraron que el talento balear está más vivo que nunca. Junto a ellos, Bernhard Permetinger y Jaume Campins también brillaron entre los diez primeros.
Aparte de la emoción competitiva, la jornada comenzó con verificaciones y una ceremonia inaugural en el Port de Sóller que llenó el ambiente de entusiasmo. Este año se rindió homenaje a Helmut Kalenborn, nueve veces campeón balear y ganador absoluto del Puig Major en varias ocasiones. Su legado vive ahora gracias a un nuevo trofeo que lleva su nombre.
Sí, este evento es mucho más que carreras; es una celebración del espíritu comunitario del automovilismo balear donde cada piloto tiene una historia que contar.

