Este martes, al amanecer, el cauce del Torrente de Sa Riera se convirtió en el centro de atención para los vecinos y transeúntes que pasaban por la barriada de Es Fortí. La escena que encontraron fue sorprendente y un tanto inquietante: un agua blanquecina se vertía hacia la vía que desemboca en la Bahía de Palma, justo a la altura de Sa Feixina. La confusión era palpable; ¿de dónde venía todo ese líquido? La incertidumbre llenó el aire hasta que desde la empresa municipal Emaya decidieron intervenir.
Calma entre los vecinos
Los técnicos no tardaron en llegar al lugar para inspeccionar lo sucedido. Tras una revisión exhaustiva, explicaron que lo que veían no era más que «incrustaciones de sales precipitadas en el suelo por acumulación». Y sí, esa escorrentía blanca era completamente transparente, así que respiramos tranquilos. Sin embargo, vale recordar que cada año se realiza una limpieza profunda del torrente, aunque si las condiciones lo requieren, pueden hacer varias intervenciones.
El curioso tono blanquecino alrededor del puente en Es Fortí es simplemente una cuestión de geografía: es la primera fase por donde circula el agua. Así que ya saben, no hay motivo para alarmarse. Pero claro, siempre resulta interesante ver cómo nuestra comunidad reacciona ante fenómenos inesperados como este.

