En una noche mágica para el fútbol uruguayo, la selección dirigida por Diego Forlán dejó claro que su regreso a la competición no sería fácil de olvidar. Enfrentándose a Corea del Sur, los celestes desbordaron con fuerza y precisión, logrando una victoria contundente de 4-1. La estrella del encuentro fue sin duda Darwin Núñez, quien brilló con un espectacular doblete.
Una primera parte arrolladora
Desde el pitido inicial, quedó claro que Uruguay venía decidido a dejar atrás sus decepciones pasadas. Con tres goles antes del descanso, fueron imparables. El primero llegó pronto, en el minuto 13, cuando Núñez abrió la cuenta y el banquillo se llenó de euforia contenida. Pero eso fue solo el comienzo; De Arrascaeta, que tuvo una actuación estelar y lamentablemente se retiró lesionado en el minuto 77, amplió la ventaja antes de que Guillermo Varela sellara un primer tiempo casi perfecto.
A pesar de que los surcoreanos contaban con la presencia de estrellas como Kang in Lee y Son Heung Min, no pudieron hacer frente al juego colectivo y vertical del equipo uruguayo. La segunda parte vio a Corea intentar reaccionar, pero sin acierto ni claridad para marcar las diferencias.
Esta victoria no solo fue un alivio tras meses difíciles para la Celeste –sin ganar desde hacía ocho partidos– sino también un mensaje claro: bajo el mando de Forlán, Uruguay sabe lo que quiere y cómo conseguirlo. Ahora es momento de mirar hacia adelante con optimismo renovado.

