En una noche marcada por la indignación y la esperanza, cientos de personas decidieron acampar este domingo en la emblemática Puerta del Sol de Madrid. Todo comenzó al finalizar una masiva manifestación que protestaba por el desahucio de Maricarmen, una anciana que tuvo que abandonar su hogar tras 70 años de vida allí. Este acto no fue solo un reclamo por su caso, sino un llamado urgente a poner fin a una crisis de vivienda que nos afecta a todos.
Un grito colectivo contra el monocultivo turístico
El Sindicato de Inquilinas, organizador de esta acampada, hizo eco en redes sociales: «Acampada en Sol por el derecho a la vivienda. No aguantamos más. O cae el rentismo, o cae el gobierno. ¡Todo el mundo a Sol!» Con esas palabras, miles se sumaron al campamento bajo las estrellas, con la intención clara de que sus voces no pasen desapercibidas ante quienes deben actuar.
A lo largo de la noche, los manifestantes mantuvieron un ambiente pacífico mientras preparaban todo para seguir exigiendo medidas efectivas. La meta es clara: que el martes se apruebe el tan esperado ‘decreto Maricarmen’, que debe incluir prohibiciones sobre desahucios y restricciones a los abusos en alquileres.
Pese a la incertidumbre sobre cuánto tiempo podrán permanecer allí sin ser desalojados por la Policía Nacional, desde el Sindicato animan a más ciudadanos a unirse. «La emergencia habitacional no puede esperar», subrayan mientras planifican asambleas para coordinar sus próximos pasos.
La situación es crítica, especialmente en lugares como Baleares donde las dificultades son palpables. La presión está también sobre Sumar y otros partidos políticos; han advertido que si sus propuestas no son incluidas en el decreto del próximo Consejo de Ministros, podrían no participar. Aún así, se encuentran con la resistencia del PSOE y necesitan sumar apoyos para hacer avanzar esta causa tan urgente.
A medida que avanzaba la noche, las tiendas fueron surgiendo como símbolo de lucha; cada una representa un hogar perdido o un futuro incierto. La historia se repite: recordemos aquella gran acampada del 15M donde Madrid vibró al ritmo del cambio social. Hoy volvemos a sentir esa misma energía; las voces resuenan con fuerza: ‘Esto es por Maricarmen’ y ‘Ni un desahucio más’.

