La historia comienza una mañana en Palma, donde los ecos de un grito de auxilio rompían el silencio. Una mujer mayor había caído en su hogar y no podía levantarse. Después de 24 horas de angustia y soledad, la Policía Local recibió la llamada que cambiaría todo.
Un grito que no pasó desapercibido
Era el pasado viernes 18 de septiembre cuando una vecina, con el corazón latiendo a mil por hora, escuchó esos gritos que provenían del interior de un edificio en el barrio del Rafal Nou. A las 07:00 horas, se dio la voz de alarma y una patrulla de la Unidad de Intervención Inmediata (UII) se lanzó a buscar a quien necesitaba ayuda.
A pesar del bullicio del edificio de seis plantas y sus múltiples portales, los agentes estaban decididos a encontrarla. ¿Quién podría estar sufriendo ahí dentro? Con cada puerta que llamaban sin respuesta, la preocupación crecía. Pero ellos no se rindieron; comenzaron a preguntar a los vecinos si sabían algo sobre esa persona vulnerable que les preocupaba tanto.
Las pistas les llevaron a un piso en la primera planta. Tras varias llamadas sin éxito, un vecino comentó que hacía días que no veían a su propietaria. La situación era alarmante; decidieron actuar rápido. Sin pensarlo dos veces, unos agentes accedieron al balcón vecino para intentar entrar por allí.
Con gran habilidad, uno logró abrir una persiana con una lámina de plástico y finalmente entraron. La escena era desgarradora: encontraron a la anciana tendida en el suelo de su dormitorio. Aunque estaba consciente, su dolor en la cadera le había robado toda posibilidad de levantarse o llamar por ayuda.
La mujer explicó entre sollozos que había sufrido la caída alrededor de las 08:30 horas del día anterior y desde entonces había estado atrapada. Los policías actuaron rápidamente; le brindaron atención inicial mientras pedían asistencia médica urgente al SAMU 061.
Poco después llegó una ambulancia medicalizada para estabilizarla y llevarla al Hospital Son Llàtzer. Un final afortunado gracias al instinto comunitario y a unos policías comprometidos que no dejaron escapar esa oportunidad para hacer lo correcto.

