Este jueves, el alcalde de Palma, Jaime Martínez, no se contuvo y lanzó una dura crítica hacia el Gobierno de Pedro Sánchez. En un acto que tuvo lugar frente al antiguo cuartel militar de Son Busquets, un terreno enorme que podría transformar la ciudad, expresó su frustración ante lo que considera un abandono total: «Palma está olvidada». Este solar, que es propiedad del Estado, lleva años sin avanzar en su desarrollo y la responsabilidad parece recaer en la falta de acción del gobierno central.
El compromiso del PP y las voces vecinales
Acompañado de Elías Bendodo, vicesecretario de política autonómica del PP, Martínez se mostró esperanzado por un cambio si su partido llega al poder. Bendodo prometió «desbloquear» este asunto crucial y estudiar las alegaciones presentadas tanto por el Ayuntamiento como por las asociaciones vecinales. Esta situación ha despertado inquietud entre los vecinos, quienes esperan un proyecto que realmente responda a sus necesidades. Yolanda Rodríguez, presidenta de la asociación Parc de Ses Fonts, entregó a Bendodo las alegaciones mientras los rumores sobre quién convoca a los vecinos creaban confusión.
La historia detrás de Son Busquets data de 2006, cuando el Ministerio de Defensa cedió este espacio al Gobierno. Desde entonces, la transformación del terreno en 800 viviendas ha sido más un sueño que una realidad. Aunque Cort propuso acelerar los trámites con una figura especial llamada Proyecto Residencial Estratégico, ese plan sigue estancado después de tres años.
No obstante, hay voces críticas desde Cort y el vecindario; ellos advierten sobre los peligros de crear un monocultivo turístico. Muchos temen que se imponga una oferta excesiva de Viviendas Públicas Obligatorias (VPO), lo que podría convertir esta área en un gueto. La comunidad pide diversidad: comercios, centros culturales y espacios para la salud son esenciales para una Palma vibrante.
Casi inmediatamente después de estas declaraciones cargadas de emoción y esperanza por parte del alcalde y Bendodo, llegó una respuesta oficial del Ministerio de Vivienda. Este desmintió cualquier bloqueo afirmando que es el propio Ajuntament quien ha retenido la tramitación del proyecto durante demasiado tiempo. La tensión entre diferentes administraciones añade más incertidumbre a este asunto crucial para Palma.

