El pasado lunes 14 de septiembre, Europa dio un paso más hacia el conocimiento del medio ambiente con el lanzamiento de dos satélites a bordo del cohete Vega-C desde la Guayana Francesa. Hablamos del FLEX, el primero diseñado por la Agencia Espacial Europea (ESA) para medir la actividad fotosintética desde el espacio, y del Copernicus Sentinel-3C, que se une a su misión.
FLEX y Sentinel-3C: una pareja perfecta en el cielo
Apenas unas horas después de despegar, ambos satélites ya estaban enviando señales al Centro Europeo de Operaciones Espaciales. Simonetta Cheli, directora de los programas de observación de la Tierra en la ESA, subrayó que FLEX es fundamental para entender cómo las plantas procesan energía. Este satélite no solo nos dará pistas sobre la salud de nuestros ecosistemas, sino también sobre cómo afrontan el estrés ambiental y el cambio climático.
Por otro lado, el Sentinel-3C se encargará de recopilar datos vitales sobre océanos, tierras e incluso hielo. Su capacidad para medir temperaturas y condiciones atmosféricas complementa perfectamente las mediciones que hará FLEX. Juntos formarán un equipo imbatible: mientras uno analiza la fluorescencia emitida por las plantas durante la fotosíntesis, el otro proporcionará información crucial sobre su entorno.
Este esfuerzo conjunto representa una oportunidad dorada para los científicos. La combinación de datos permitirá tener una visión más clara y completa sobre cómo funciona nuestra vegetación a nivel global. En tiempos donde cuidar nuestro planeta es más necesario que nunca, estos nuevos ‘ojos’ en el espacio se presentan como aliados imprescindibles en nuestra lucha por un futuro sostenible.

