El RCD Mallorca se pasea por la parte alta de la clasificación, y no es casualidad. Con un equipo que demuestra efectividad en ataque y una defensa sólida, ha logrado acumular diez puntos de quince posibles. No obstante, hay algo que nos inquieta: su estilo de juego aún no termina de despegar.
Individualidades al mando
Adri Fuentes fue el protagonista del último encuentro frente al Sabadell, donde brilló con dos goles espectaculares. Pero detrás de esta victoria se asoma una realidad preocupante: el equipo parece depender más de las individualidades que de un juego colectivo sólido. Luis García Fernández tiene a su disposición un plantel con talento, pero hasta ahora no está logrando imponer un estilo propio. En lugar de eso, se adapta demasiado a lo que propone el rival, como vimos en algunos tramos del partido donde la defensa se ajustó a cinco hombres.
Aunque los resultados están llegando, la sensación es que cuando llegue el momento crítico y las cosas no salgan como se espera, los nervios van a aflorar. Y es que todos sabemos que el objetivo del club es ganar cada partido; sin embargo, esto puede ser más complicado si seguimos viendo un Mallorca que pierde el control durante fases del juego. La segunda mitad contra el Sabadell fue un claro ejemplo: acabaron defendiendo su ventaja en lugar de dominar.
No todo son sombras; hay luces también. Raíllo y Valjent han demostrado ser una pareja defensiva sólida, aunque aún tienen carencias físicas en ciertas situaciones. Pero para ascender a Primera División necesitamos más que certezas: necesitamos un equipo capaz de controlar los partidos desde la posesión y someter al adversario durante largos períodos.
Y aunque ciertos jugadores como Adrián Fuentes están manteniendo su nivel jornada tras jornada, el centro del campo necesita asumir más protagonismo. La falta de control en esa zona fue evidente ante el Sabadell y también ante otros rivales. A medida que avanza la temporada y nos enfrentamos a equipos más fuertes como Almería o Girona, será esencial demostrar si este modelo competitivo puede sostenerse ante mayores exigencias.

