La noche del domingo se tornó oscura en la esquina de la calle Indalecio Prieto con el Passatge Pico Teide. Allí, una discusión entre dos jóvenes de 18 y 19 años, ambos argelinos, culminó de la manera más trágica posible: un apuñalamiento que dejó a uno de ellos tendido en el suelo mientras la vida se le escapaba.
A primera hora del lunes, los agentes de la Policía Nacional comenzaron a peinar la zona en busca del cuchillo que fue utilizado como arma. El sospechoso, un chico de solo 18 años, no llevaba el cuchillo cuando fue detenido, lo que hace pensar que pudo deshacerse de él al huir rápidamente del lugar. Una escena desgarradora donde las risas y charlas de los bares cercanos contrastaron con el horror vivido minutos antes.
Un momento fatídico
Todo ocurrió alrededor de las 23.00 horas. Según cuentan los testigos, una simple discusión se convirtió en algo mortal cuando el joven atacante sacó un cuchillo y se lo clavó a su víctima en el pecho. La sangre brotó rápidamente mientras algunos intentaban ayudar y otros llamaban al 112. Las ambulancias llegaron pronto y aunque los médicos lograron estabilizar al herido, su destino ya estaba sellado; a la una de la madrugada falleció en el hospital Son Espases.
No solo quedó ahí; tras recibir la descripción del atacante por parte de testigos aterrados por lo sucedido, varias patrullas iniciaron batidas por los alrededores hasta dar con el joven que coincidía perfectamente con lo descrito. La violencia puede aparecer en cualquier rincón y hoy nos recuerda que tras cada crimen hay historias truncadas y vidas devastadas.

