En el bullicioso mundo del entretenimiento, Grison, cuyo nombre real es Marcos Martínez, se ha hecho un hueco a base de risas y talento. A punto de subir al escenario del Teatro Olympia en València con su espectáculo No es fácil ser Grison, este artista confiesa que ser un showman es lo que realmente le llena. Aunque su camino hacia la fama no ha sido sencillo, asegura que ha ganado mucho más que notoriedad: «He perdido 15 kilos y el pelo», pero sigue manteniendo una fuerte conciencia de clase.
Un cocinero del entretenimiento
Grison se describe como un «cocinero que da el menú del día». Su misión es clara: entretener a la gente y sacarles una sonrisa. Y aunque a veces echa de menos pasar desapercibido, reconoce que nunca ha sido de los que planifican su futuro. Con más de 20 años sobre los escenarios, ha aprendido a conectar con su público improvisando sobre la marcha y dejando fluir su creatividad.
En cada función, Grison siente cómo «muere tres minutos» entregándose completamente al espectáculo. La mezcla de beatboxing, música y humor hace que cada actuación sea única. Sobre sus inicios en las calles, recuerda cómo siempre había alguien dispuesto a detenerse a escucharle: «Cuando la gente tiene prisa y se para a ver algo diferente, eso es mágico».
A pesar de haber alcanzado una popularidad considerable gracias a programas como La Revuelta, Grison sigue siendo consciente del trabajo duro detrás de cada rayo de luz en el escenario. Valora tanto los esfuerzos propios como los ajenos: «Hay que cuidar a toda la gente que trabaja contigo», dice mientras reflexiona sobre cómo mantener un ambiente positivo entre su equipo.
El artista también se muestra crítico con ciertos discursos mediáticos. Asegura que hay quienes intentan sembrar odio entre las audiencias para beneficiar sus propios intereses: «Estamos haciendo bien nuestro trabajo», afirma con firmeza. En definitiva, Grison no solo busca hacer reír; también quiere ofrecer una plataforma donde se visibilicen diferentes voces.
A medida que se prepara para su próxima actuación en València, deja claro que está listo para darlo todo: «Me dejo el cuello y el alma» en cada función porque cree firmemente en el poder transformador del entretenimiento. Así es Grison, un verdadero showman cuya historia continúa escribiéndose bajo las luces del escenario.

