En un escenario que cada vez se vuelve más sombrío, las autoridades de la Franja de Gaza han revelado que el número de palestinos muertos ha alcanzado casi 1.370 desde que se acordó un alto el fuego en octubre de 2025. Este lunes, el Ministerio de Sanidad gazatí informó sobre diez nuevas muertes y 56 heridos en solo 48 horas, aumentando la cifra total a 4.627 personas heridas. Es desgarrador pensar que detrás de estos números hay historias de familias destruidas.
Nuevas víctimas y un dolor interminable
Las noticias siguen llegando con una crueldad incesante. Entre las últimas víctimas, encontramos a Iman Shaluf, una mujer embarazada que fue tiroteada en Jan Yunis, dejando tras de sí una estela de dolor inimaginable. Pero no se detiene ahí; también hemos visto ataques recientes donde nueve personas fueron heridas cerca de un campamento para desplazados. La violencia no da tregua.
A medida que nos adentramos más en este conflicto, el panorama es alarmante. Los equipos de rescate han logrado recuperar 831 cuerpos en áreas previamente ocupadas por tropas israelíes, ahora replegadas detrás de lo que llaman ‘línea amarilla’. Y mientras tanto, los bombardeos continúan: artillería en el este y noreste de la ciudad y ataques desde helicópteros y vehículos militares han resonado fuertemente en barrios como Al Zeitun.
No podemos ignorar esta situación; la comunidad internacional debe reaccionar ante lo que está ocurriendo. Desde el inicio del conflicto tras los ataques del 7 de octubre –que ya dejaron alrededor de 1.200 muertos, según cifras oficiales– se han registrado asombrosas 73.783 muertes. Cada uno es un recordatorio escalofriante del sufrimiento humano que se está viviendo.

