El 11 de septiembre de 2001 es una fecha que todos los aficionados al Mallorca llevamos grabada a fuego en el corazón. En medio de una conmoción global por los atentados a las Torres Gemelas, la vida seguía su curso y a las 20:45 horas, el estadio de Son Moix se llenó de esperanza y emoción. Aquella noche, el Mallorca saltó al terreno de juego para enfrentarse nada menos que al Arsenal en su primer partido de la fase de grupos de la Liga de Campeones.
Un viaje entre altibajos
Aquella mágica noche, bajo la dirección del entrenador Bernd Krauss, el Mallorca se impuso 1-0 gracias a un gol histórico de Vicente Engonga. El penalti transformado en el minuto 11 marcó un hito: era el primer gol del club en esta prestigiosa competición. No era cualquier victoria; se trataba de derrotar a un equipo con leyendas como Thierry Henry y Patrick Vieira.
A lo largo de estos 25 años, el camino del Mallorca ha sido una auténtica montaña rusa. Hemos vivido momentos gloriosos como la conquista de la Copa del Rey en 2003 o esa final angustiosa ante el Athletic Club en 2024, pero también hemos enfrentado descensos dolorosos. La afición ha visto caer al equipo hasta Segunda B y luego celebrarlo con ascensos emocionantes.
No obstante, aquel día se recuerda no solo por el fútbol sino por el sentimiento compartido entre los asistentes; más de 22.500 personas vibraron juntas mientras recordaban un contexto trágico que nunca debería haber eclipsado nuestra pasión por este deporte. Como dijo Ramon Servalls meses después: «Las horas previas fueron difíciles, pero cuando sonó el pitido inicial, todo cambió».
Hoy miramos atrás con orgullo y nostalgia hacia aquella noche irrepetible que dejó una huella imborrable en nuestra historia y nos recuerda lo que significa ser parte del mallorquinismo.

