Imagínate la escena: un perro vivo, a su lado, cadáveres de otros animales. Esto es lo que ha salido a la luz sobre el traslado en el centro de bienestar animal de Son Reus. La indignación no se ha hecho esperar y los partidos de la oposición han alzado la voz, denunciando un servicio que deja mucho que desear desde que se privatizó.
Este jueves, UGT mostró unas imágenes desgarradoras junto con documentos que revelan serias irregularidades en materia de higiene y bioseguridad. Francesc Dalmau, portavoz del grupo municipal socialista en el Ajuntament de Palma, ya había advertido sobre esto en una moción hace unos meses: «La contrata está incumpliendo con los pliegos de contratación y no paga lo que debe a sus trabajadores. Es evidente que privatizar este servicio fue un error monumental».
Una situación inaceptable
Dalmau no se detuvo ahí; exigió condiciones laborales dignas y un manejo adecuado del bienestar animal. En palabras suyas, «no podemos permitir que un servicio tan esencial esté en manos de quienes lo tratan como si fuera algo prescindible».
Por otro lado, Neus Truyol, portavoz de Més per Palma, no dudó en calificar la situación como «absolutamente insoportable». Al hablar sobre el transporte conjunto de animales vivos y muertos, advirtió que esto infringe las normas más básicas sobre bienestar animal. Exigió al gobierno del Partido Popular respuestas inmediatas ante tal irresponsabilidad y garantizó que algo así nunca más debería volver a suceder.

