Las trabajadoras de las escoletas municipales en Palma, esas heroínas que cuidan y educan a nuestros pequeños, han decidido que ya no pueden esperar más. Junto a los sindicatos CCOO y UGT, han alzado la voz para denunciar que, tras un año y medio de compromisos incumplidos por parte del Ayuntamiento de Palma, su situación sigue siendo precaria. Las mejoras laborales y salariales acordadas parecen haberse desvanecido en el aire.
La paciencia tiene un límite
Con una determinación admirable, estas profesionales se preparan para retomar las movilizaciones este septiembre. No están dispuestas a dejar que sus voces se pierdan entre promesas vacías. Si el Ayuntamiento no actúa con rapidez para resolver la licitación y cumplir con lo pactado, no dudarán en salir a la calle nuevamente. Es alarmante pensar que después de más de 40 días de huelga en 2025, donde el alcalde Martínez aseguró que la nueva licitación estaría lista para febrero de 2026, hoy todavía estamos esperando.
Los retrasos han sido devastadores: siete meses adicionales de precariedad económica y pérdidas significativas para ellas. En el caso concreto de las educadoras, muchos ya han visto mermar su salario en más de 500 euros al mes. Y ahora nos preguntamos: ¿realmente ha hecho Cort todo lo posible para avanzar en esta situación? Las trabajadoras señalan que desconocen los detalles del recurso presentado por una empresa licitadora pero también hacen hincapié en que esto no debería ser una excusa para seguir postergando sus derechos.
La falta de compromiso es evidente; Cort ha acumulado meses llenos de retrasos y errores sin asumir su responsabilidad. La regidora de Educación prometió compensaciones por las pérdidas provocadas, pero esas promesas también se han quedado cortas. “No podemos seguir pagando las consecuencias del desinterés”, aseguran.
El futuro del modelo educativo 0-3 en Baleares está en juego aquí. Esta nueva licitación no es solo un trámite administrativo; representa un cambio fundamental hacia el reconocimiento real de esta etapa educativa y unas condiciones laborales dignas para quienes están detrás del cuidado infantil.
Las trabajadoras exigen acciones concretas porque creen firmemente que Cort debe estar a la altura. No puede haber más dilaciones ni excusas; nuestras pequeñas merecen lo mejor y quienes trabajan por ellas también deben ser respetadas como corresponde.

