La reina Margarita de Dinamarca, con sus 86 años a cuestas, ha tenido que hacer una parada inesperada en su vida. Este domingo, fue ingresada en el Rigshospitalet de Copenhague por una «indisposición» que ha resultado ser más seria de lo que esperábamos. Según ha informado la Casa Real danesa, le han detectado un nuevo trombo y una leve deshidratación.
A lo largo de esta semana, la monarca permanecerá bajo observación y tratamiento en el hospital. Esto significa que no podrá asistir al funeral del rey Harald V de Noruega, programado para este miércoles. La noticia nos deja un sabor agridulce; es difícil imaginar ese momento sin su presencia.
Una monarca fuerte ante las adversidades
A pesar del diagnóstico, la Casa Real asegura que la reina se encuentra «de buen ánimo y bien», dadas las circunstancias. Pero no podemos olvidar que esta no es la primera vez que Margarita tiene que lidiar con problemas de salud. En mayo pasado, ya había estado ingresada debido a complicaciones coronarias y tuvo que someterse a una angioplastia después de sufrir una caída.
Aunque abdicó en 2014 tras más de cuatro décadas en el trono –un récord en Dinamarca–, sigue siendo un pilar importante en los actos oficiales. Con su legado aún presente y el título intacto, todos esperamos su pronta recuperación para volver a ver esa sonrisa que tanto queremos.

