El pasado jueves, el Ejército de Irán no se anduvo con rodeos y reivindicó una serie de ataques contra lo que ellos llaman las «bases de Estados Unidos» en Kuwait y los Emiratos Árabes Unidos. Todo esto es parte de una respuesta contundente tras los bombardeos estadounidenses que dejaron un saldo trágico: al menos 18 muertos y cerca de 150 heridos. Según un comunicado del propio Ejército iraní, estos ataques son un acto de venganza por la sangre derramada de inocentes y valientes miembros de sus Fuerzas Armadas.
La venganza llega a las bases
A medida que avanzaba la jornada, el Ejército especificó que habían logrado impactar en «sistemas de comunicación por satélite», así como en «almacenes de equipamiento» y «nidos de cazas» en la base Ahmed al Jaber, ubicada en Kuwait. Las palabras no son solo retórica; según ellos, estos ataques causaron serios daños y pérdidas significativas para los sistemas de comunicaciones y hangares allí. Esta base, crucial para las operaciones del Ejército estadounidense en Oriente Próximo, es considerada fundamental para su preparación y apoyo militar.
Pero eso no fue todo. En Al Minhad, otra base importante en EAU, también lanzaron ataques contra «sistemas de radares» estadounidenses. Este lugar es vital para el apoyo aéreo y el desplazamiento de fuerzas extranjeras involucradas en las ofensivas contra Irán. En palabras del portavoz militar iraní: «La respuesta a cualquier ataque del ejército terrorista estadounidense será devastadora y continuará hasta que se haga justicia».
En medio del caos, las autoridades kuwaitíes reportaron a primera hora que estaban haciendo frente a misiles y drones provenientes de Irán con sus sistemas antiaéreos. Sin embargo, tanto el Gobierno emiratí como el estadounidense todavía guardan silencio ante esta escalada tensa entre naciones.

