La historia que nos llega desde Palma es dura y desgarradora. Este pasado domingo, los vecinos de una finca en la calle Joan Crespí hicieron un descubrimiento que nadie hubiera querido hacer. Tras varios días con un fuerte olor invadiendo el aire, decidieron actuar y alertaron al 112. Allí, encontraron a un hombre de 55 años, sin vida, en su propio hogar.
El hombre, que lidiaba con problemas de drogas, vivía solo con su perro, un pastor belga que también estaba presente en la escena. La Policía Nacional se hizo cargo rápidamente del asunto y, aunque no hay indicios de muerte violenta, el hallazgo ha dejado a la comunidad con una sensación extraña y triste.
Un trágico final
A las 16:00 horas del domingo, una patrulla se presentó en la vivienda. Los agentes tuvieron que pedir ayuda a los Bombers de Palma para acceder al inmueble por el balcón. Al entrar, confirmaron lo que todos temían: el cuerpo del hombre yacía en el suelo, mostrando claros signos de haber estado fallecido durante días.
Las primeras estimaciones apuntan a que su muerte ocurrió hace más de una semana. El caso ha sido tomado por una comisión judicial que ha procedido al levantamiento del cadáver y su traslado al Instituto de Medicina Legal para realizarle la autopsia correspondiente. Un triste recordatorio de las realidades a las que muchas personas se enfrentan día tras día.

