En un giro que no sorprende a nadie, el ministro del Interior alemán, Alexander Dobrindt, ha dejado claro que Rusia es la mano detrás del ataque fallido con drones explosivos en el aeropuerto de Leipzig. Este incidente, ocurrido el mes pasado, ha puesto en alerta a las autoridades alemanas tras hallar varios de estos drones cerca de aviones ucranianos. Durante una rueda de prensa junto a su colega de Exteriores, Johann Wadephul, Dobrindt expuso las conclusiones de las investigaciones: los métodos y componentes utilizados son claramente un sello distintivo de la estrategia bélica rusa.
Un conflicto diario
Dobrindt no se anduvo con rodeos al afirmar que «Leipzig no es un caso aislado»; más bien, lo ve como parte de un patrón más amplio de ataques híbridos que enfrentan día a día. Es cierto, Alemania no está oficialmente en guerra, pero se siente como blanco constante de estas agresiones sutiles provenientes de Moscú.
Por su parte, Wadephul anunció medidas contundentes: el Gobierno cerrará el consulado ruso en Bonn a partir del 18 de septiembre y también rescindirá contratos con la Casa de Rusia en Berlín. Además, están planeando elevar ante la Unión Europea una nueva lista negra para identificar a ciudadanos rusos relacionados con este tipo de ataques. ¡Es hora de actuar!
Dobrindt ya había relacionado estos incidentes con una “guerra híbrida” desde agosto, después de inspeccionar el lugar y asegurar que lo encontrado no era obra amateur. El aeropuerto de Leipzig es clave para el envío internacional de armas relacionadas con Ucrania y ha visto un aumento notable en la actividad aérea sospechosa desde el inicio del conflicto.

