Las aguas del estrecho de Ormuz, ese crucial pasaje marítimo, han sido escenario de un nuevo y tenso episodio. El superpetrolero saudí ‘Sidr’, con capacidad para transportar hasta dos millones de barriles de petróleo, ha sido interceptado tras registrar impactos de tres proyectiles desconocidos. Según fuentes iraníes, esto ocurrió mientras el buque circulaba por el corredor sur del estrecho.
Las autoridades navales británicas, a través del Centro de Operaciones de Comercio Marítimo (UKMTO), emitieron un breve comunicado donde confirmaron que estaban al tanto del incidente. En él se recomienda a los buques que estén atentos a las últimas noticias sobre seguridad marítima. Pero, ¿qué significa realmente esto? El ‘Sidr’, que había activado su sistema de identificación automática repentinamente, se encontraba navegando cerca de la costa omaní cuando se produjo el ataque.
Una situación cada vez más delicada
El ‘Sidr’, que fue construido en 2019 y tiene unas dimensiones impresionantes con 336 metros de eslora y 60 metros de manga, ha sido localizado en varias plataformas de seguimiento. Sin embargo, lo más inquietante llegó después: el UKMTO informó sobre este incidente ocurrido a 17 millas náuticas al este de Jasab, Omán. Aquí es donde la situación se complica aún más; el buque reportó haber sido alcanzado por esos misteriosos proyectiles durante su tránsito.
A pesar del revuelo generado, afortunadamente no se han registrado víctimas ni daños ambientales significativos. El centro británico aclaró que las investigaciones están en marcha mientras recomiendan precaución a todos los barcos que transiten por la zona.
No olvidemos que Irán ha expresado en múltiples ocasiones su descontento con la viabilidad del tránsito marítimo en esta área estratégica. De hecho, hace poco anunciaron un acuerdo con Omán para gestionar mejor el tráfico en el estrecho. Sin embargo, Estados Unidos no ve esta medida con buenos ojos y tachó como falsas las afirmaciones iraníes sobre incidentes anteriores.
Como vemos, la tensión sigue latente en estas aguas vitales para el comercio internacional. Y lo peor es que estamos ante una escalada peligrosa entre fuerzas militares y buques comerciales. La pregunta queda en el aire: ¿cuál será el próximo capítulo de esta historia tan incierta?

