El pasado domingo, Es Jardí se convirtió en el escenario de una gran decepción. El esperado concierto de The Blaze dejó a los asistentes con un mal sabor de boca que difícilmente podrán olvidar. La noche prometía música y buen ambiente, pero terminó envuelta en una nube de problemas técnicos que arruinaron la experiencia para muchos.
Los testimonios no se hicieron esperar: la actuación del grupo francés comenzó con un retraso cercano a una hora y, cuando finalmente pisaron el escenario, apenas ofrecieron 45 minutos de espectáculo. Para colmo, el sonido era tan bajo que muchos en la audiencia apenas podían disfrutar de sus temas favoritos. Un verdadero sinsentido que hizo que algunos asistentes se sintieran como si hubiesen tirado su dinero a la basura.
Reclamaciones y reacciones
Algunos afortunados teloneros, Peces Raros, lograron mantener la atención del público durante más de una hora y media, lo que dejó al cabeza de cartel con poco tiempo para brillar. Cuando los fans finalmente vieron a The Blaze en acción, fue como si hubiesen encendido las luces sólo para apagarlas de inmediato; hubo cortes bruscos que obligaron al público a abandonar el recinto sin muchas explicaciones.
No solo eso: varios asistentes también notaron problemas técnicos constantes durante toda la noche, incluyendo zonas del recinto con escasa iluminación. Ante esta serie de inconvenientes, muchos decidieron acudir a solicitar hojas de reclamación en el lugar. Pero lo peor fue descubrir que no había suficientes copias del documento disponibles; una jugada que podría hacerles sentir aún más frustrados.
“La sensación es clara: nos hemos sentido estafados”, afirmaba uno de los asistentes visiblemente molesto, quien había estado ahorrando durante todo el verano para disfrutar del evento. Las redes sociales ya están ardiendo con críticas hacia la organización del concierto; comentarios cargados de desilusión comienzan a inundar los muros digitales mientras esperan respuestas sobre lo sucedido aquella noche.

