La vida de Enric Mas es un reflejo de lo que puede ser el deporte profesional, y en tan solo un año ha vivido dos mundos diferentes. Imaginemos por un momento a este ciclista de Artà, sentado en su sofá, esperando una operación por una flebitis que le obligó a poner fin a su temporada 2025 en pleno Tour de Francia. Ahora, visualicemos cómo ese mismo hombre celebra con alegría desbordante su victoria en el Alto de Aitana, donde se ha convertido en el líder indiscutible de La Vuelta.
Este emocionante viaje ha sido un sube y baja constante. Han pasado 66 años desde que Mallorca no veía a uno de sus propios ciclistas alcanzar las alturas del maillot rojo en la ronda española. Gabriel Mas fue quien lo logró antes, pero ahora Enric está aquí para romper esa sequía que parecía eterna. Desde aquella inolvidable tarde del 1 de octubre de 2022, cuando dejó atrás a Tadej Pogacar para conseguir su última victoria hasta ahora en el Giro dell’Emilia, han transcurrido casi ocho años desde que brilló por última vez en La Vuelta.
Un regreso lleno de luchas y triunfos
Aquel 2018 marcó un antes y un después para él; entonces mostró al mundo lo que era capaz al quedar segundo en La Vuelta y ganar la Itzulia. Sin embargo, tras esos años complicados donde tuvo que dejar la bicicleta y enfrentarse a una larga recuperación, este año vuelve con más fuerza que nunca. Desde que tuvo que abandonar el Tour del pasado año hasta retomar los dorsales medio año después en la Challenge de Mallorca, ha pasado por un proceso complicado pero necesario.
No podemos olvidar lo importante que fue para él volver al podio tras ese parón; sin duda alguna recordó aquel Enric casi imbatible que peleaba codo a codo con Pogacar. Un año después de seguir La Vuelta desde casa como espectador, hoy es el protagonista principal. Y con la caída inesperada de Pogacar, se presenta ante una oportunidad dorada para escribir otra página brillante del ciclismo mallorquín junto a leyendas como Indurain o Valverde.
Hoy Enric Mas no solo busca ser líder; está decidido a cerrar ciclos abiertos y demostrarle al mundo entero quién es realmente. Esa victoria reciente no solo suma puntos; es también una manera de reivindicarse frente a sí mismo y frente a los desafíos pasados. Se siente más competitivo que nunca, dejando atrás esos duros momentos contra Roglic o Pogacar.
En esta edición de La Vuelta es claro: Enric Mas se convierte en el rival a batir.

