En un giro que nadie esperaba, Donald Trump ha hecho una declaración que ha sacudido la esfera política estadounidense. Este domingo, el ex presidente anunció que destinará parte del petróleo extraído en Venezuela a llenar la Reserva Estratégica Nacional de Estados Unidos, que está más vacía que nunca, con niveles alarmantes no vistos en más de 40 años. “Todo esto es culpa del ‘Dormilón’ Joe Biden”, dijo Trump con esa certeza tan suya.
Pero eso no es todo. El acuerdo alcanzado con el Gobierno venezolano le otorgará a EEUU el control sobre una quinta parte de las reservas petroleras del país caribeño, lo que se traduce en más de 65.000 millones de barriles. ¡Impresionante! Según el propio Trump, “este petróleo es un regalo de Venezuela al pueblo americano” y prometió que la operación comenzará pronto.
Un panorama complicado
A primera vista, parece una solución brillante: recuperar ese oro negro sin costo alguno para los contribuyentes estadounidenses. Lo único que se requerirá será la inversión necesaria para restaurar la infraestructura petrolera a través de empresas norteamericanas. Sin embargo, esto se produce en medio de un conflicto bélico en Irán que ha desgastado aún más las reservas estratégicas de EEUU, dejándolas apenas al 41% de su capacidad.
Y mientras tanto, los precios del combustible están por las nubes, con un aumento impresionante desde el inicio del conflicto. En este contexto económico convulso, Trump destaca que Venezuela tiene las mayores reservas probadas del mundo —más de 300.000 millones de barriles— superando a Arabia Saudí y convirtiéndose en un jugador clave en esta partida internacional.
A pesar del potencial gigantesco bajo tierra, la realidad es dura: Venezuela solo produce alrededor del 1% del petróleo mundial debido a su deteriorada infraestructura. ¿Qué pasará si Washington depende demasiado de esta fuente? Solo el tiempo lo dirá.

