Este domingo, el Palma Futsal llegó a la cancha de Portimão con un sabor amargo tras una dura derrota contra el Sporting de Portugal, que les pasó por encima dejándoles un 5-2 en el marcador. Pero, como si de un ave fénix se tratase, los mallorquines resurgieron y lograron dar la vuelta a la situación, venciendo al Benfica por 3-2 en un partido que dejó claro que su espíritu competitivo sigue intacto.
Un juego lleno de garra y emoción
Desde el primer momento, Dennis se convirtió en la estrella del encuentro. Con una confianza desbordante y un fútbol sala combinado que sorprendía a todos, el Palma dominó los inicios. Los jugadores de Vadillo tenían claro que debían frenar la calidad individual del Benfica, y lo hicieron como verdaderos campeones. En una jugada brillante, Zanotto asistió a Alisson, quien no dudó en clavarla con un potente disparo desde fuera del área. ¡Golazo!
Poco después, Carlos Gómez aprovechó un error del equipo rival para recuperar la pelota y lanzar un misil lejos del alcance del portero luso. El Benfica estaba tambaleándose y los aficionados no podían contener su emoción. Fabinho casi hace el gol del año con una jugada espectacular que terminó pegando en el palo.
A pesar de los esfuerzos del Benfica por reducir distancias tras el descanso gracias a Arthur, que comenzó a hacerse notar en su equipo, Palma supo mantener la calma y entre Fabinho y Charuto fabricaron otra diana más para dejar claro quién mandaba en la pista.
Cassiano Klein intentó motivar a sus chicos durante el descanso y aunque lograron acortar distancias con Kutchy tras un buen disparo raso, nunca fueron capaces de incomodar realmente al Palma Futsal. Dennis seguía siendo una muralla impenetrable bajo los tres palos.
A medida que avanzaba el partido, todo parecía indicar que Palma tenía controlado el juego hasta ese último suspiro donde cada segundo contaba. Al final del tiempo reglamentario, celebraban su victoria antes de prepararse para afrontar la Supercopa de España la próxima semana.
A veces hay partidos difíciles pero este sin duda fue uno para recordar: entre risas y nerviosismo se selló una jornada perfecta para volver a Mallorca con ganas de más.

