En Palma, la vida dio un giro inesperado para una mujer que se creía dueña de un piso de ensueño, hasta que la Policía Nacional entró en escena. Todo comenzó cuando esta mujer, presunta autora de un engaño monumental, decidió jugar con las cartas marcadas y manipular el libro de actas de su comunidad de propietarios. ¿El objetivo? Facilitar la venta de su vivienda, situada en un cuarto piso sin ascensor, por unos 200.000 euros.
Una oferta irresistible pero engañosa
La trama se urdió cuando la vendedora aseguró a su víctima que ya se había aprobado la instalación del tan ansiado ascensor. La compradora, ilusionada al encontrar el inmueble perfecto a través de un portal inmobiliario, no pudo resistir esa propuesta: un edificio con elevador prometía comodidad y accesibilidad. Sin embargo, lo que parecía ser una buena noticia se convirtió en una trampa mortal.
Con la certeza que le daba su supuesta autoridad como presidenta y administradora del edificio, la vendedora convenció a la compradora asegurando que todo estaba aprobado por unanimidad y que incluso había subvenciones disponibles para financiar la obra. Pero justo antes de firmar los papeles, mostró un libro lleno de mentiras donde figuraba el acuerdo sobre el ascensor.
Pasaron algunas semanas tras la compra y, entusiasmada por asumir la presidencia del edificio para gestionar el elevador prometido, convocó una reunión con los vecinos. En ese momento fatídico descubrió que nadie había votado ni aprobado nada relacionado con el ascensor. La verdad salió a flote rápidamente; el punto sobre el elevador era pura ficción creada por la vendedora.
A raíz de esto, los agentes del Grupo de Delincuencia Económica y Delitos Tecnológicos iniciaron una investigación tras recibir la denuncia. Pronto lograron dar con la sospechosa y detenerla en Palma. Un escándalo inmobiliario que no solo dejó a una compradora desilusionada sino también cuestiona hasta dónde pueden llegar algunos para sacar provecho a costa de otros.

