El entrenador del Espanyol, Manolo González, irradia felicidad al hablar de su equipo. A un día de enfrentar a la Real Sociedad en Anoeta, el ambiente es positivo y optimista. Tras un comienzo de temporada en casa con dos partidos contra Levante y Real Madrid, ahora toca salir a buscar esos puntos tan deseados. Aunque lamentablemente Bryan Zaragoza no estará en esta ocasión, González confía en lo que tiene.
Un esfuerzo conjunto que da frutos
En la rueda de prensa previa al partido, se notaba la emoción de Manolo al comentar sobre la llegada del nuevo fichaje: «Ha sido un acierto traer a Bryan; llevábamos tiempo pidiéndolo y hemos hecho un esfuerzo monumental para conseguirlo. El chico ha mostrado su compromiso total para estar aquí y estoy seguro de que será un gran aporte para el equipo».
Aunque Bryan no podrá jugar mañana, el técnico considera que lo mejor es darle tiempo para adaptarse completamente antes de lanzarlo a la competición. Al hablar sobre su actual plantilla, Manolo destacó: «Este es el año en el que más contento estoy con nuestro grupo. Se ha trabajado codo a codo entre dirección deportiva y cuerpo técnico; han llegado los perfiles que necesitábamos y hemos logrado una buena faena durante el mercado».
Pero no todo son rosas; también se refirió a Rubén Sánchez, cuya ausencia fue una decisión estrictamente deportiva: «Es un buen chico que entrena bien, pero hay momentos en los que hay que tomar decisiones difíciles. En este club tenemos un nivel alto y debemos exigir lo máximo cada semana».
Con respecto al rival, advirtió sobre la calidad de la Real Sociedad: «No podemos subestimarles; han tenido mala suerte en sus últimos partidos pero tienen jugadores muy peligrosos. Será complicado enfrentarlos».
González también aprovechó para elogiar a algunos jugadores como Javi Hernández, quien está rindiendo a gran nivel. Y aunque se muestra satisfecho con su plantilla actual, dejó caer que dependerá del límite salarial si pueden añadir más efectivos a su equipo.
En definitiva, este Espanyol va tomando forma y los aficionados esperan ansiosos verlos brillar juntos en el campo. ¡Vamos pericos!

