Las autoridades iraníes han dejado claro que su recién acordado «plan por fases» con Omán no significa que el estrecho de Ormuz se abra mañana mismo. Así lo ha confirmado Kazem Qaribabadi, el viceministro de Exteriores de Irán, quien enfatiza que cualquier reapertura depende del cumplimiento de ciertas condiciones impuestas por Teherán. En sus propias palabras: «Este acuerdo no implica la apertura inmediata del estrecho de Ormuz a partir de mañana».
Un paso hacia la seguridad nacional
Qaribabadi ha recordado cómo antes de las guerras recientes, el tránsito en Ormuz era algo cotidiano y sin problemas. Ahora, la situación es distinta y el estrecho representa una cuestión vital para la seguridad nacional. Ha revelado que las nuevas rutas para los buques entrantes y salientes estarán divididas entre aguas iraníes y territoriales omaníes, pero siempre pasando por aguas iraníes en ambos sentidos, creando así una especie de «autopista marítima».
A pesar de este nuevo acuerdo, no hay lugar para la complacencia; este camino será solo temporal mientras ambas naciones negocian un plan permanente en los próximos 30 a 60 días. Además, Qaribabadi ha sido muy claro al afirmar que el corredor meridional controlado por Estados Unidos quedará cerrado, algo que podría cambiar drásticamente la dinámica del transporte marítimo en la región.
No obstante, las conversaciones con Estados Unidos también están lejos de ser sencillas. El viceministro advirtió que si hay negociaciones futuras serán diferentes porque “las circunstancias han cambiado”. Las exigencias de Irán son contundentes: levantamiento total del bloqueo económico y fin definitivo del conflicto armado en todos sus frentes.
El reciente encuentro entre los ministros de Exteriores de Irán y Omán también ha dado pie a un proyecto conjunto para desminar el estrecho, aunque aún queda mucho camino por recorrer. Al final del día, lo único seguro es que el tráfico marítimo en esta crucial vía sigue siendo un asunto delicado y lleno de incertidumbres.

