La reciente decisión de eliminar la categoría de rock en los Video Music Awards de la MTV ha dejado a muchos preguntándose: ¿qué es lo que está realmente en decadencia, el rock o la propia cadena? Si echamos un vistazo a cómo están las cosas, parece que ambos están perdiendo su esencia. La gala de los VMA, que se celebrará el 27 de septiembre en Los Ángeles, ya no incluirá a este género musical tan representativo. Y aunque algunos podrían pensar en hacer una protesta por ello, recordemos que el año pasado Coldplay ganó con una balada al piano que poco tiene que ver con lo que antes entendíamos como rock.
Un viaje nostálgico por la historia
Desde sus inicios en 1984, cuando no había categoría para el rock porque simplemente era parte del paisaje musical, hasta hoy, donde se le relegó a un rincón casi olvidado. En aquellos tiempos dorados, ZZ Top y Van Halen brillaban con fuerza. A medida que pasaron los años, apareció la categoría de heavy metal y posteriormente se transformó en diversas etiquetas. Pero hoy, esa palabra mágica -rock- parece haber perdido su poder. Ahora todo gira alrededor del pop y sus mil mezclas; incluso géneros como el reguetón han encontrado su camino dentro de esta corriente.
La desaparición del rock en la MTV no es simplemente una casualidad; es un reflejo claro de cómo ha cambiado la música popular. Nos queda una categoría alternativa donde artistas como Geese y Twenty One Pilots intentan encontrar su lugar entre las aguas turbulentas del mainstream. Mientras tanto, Olivia Rodrigo navega entre dos mundos con su nominación al mejor vídeo pop.
A pesar de todo esto, quizás te estés preguntando por qué dedicar tiempo a hablar sobre una cadena que ha estado languideciendo desde hace más de dos décadas (cuando YouTube empezó a comerse su terreno). La respuesta es simple: aún sigue siendo un evento relevante para las estrellas y mantiene cierta magia atractiva para los fans.
En 2025 se emitió también por CBS y logró captar la atención de 5,5 millones de personas. Es cierto que todo cambia; MTV puede ignorar al rock si quiere, pero debe reconocer que hoy lo importante no es solo ella misma sino lo que representa ese evento anual: un espectáculo lleno de glamour y nostalgia por lo que fue alguna vez.

