Las fiestas de Alaró, que deberían ser un momento de celebración y alegría, se han visto empañadas por una grave falta de seguridad. ¿Y qué es lo primero que nos preguntamos todos? «¿Dónde estaba el dispositivo policial?» Esa es la pregunta que resuena en cada rincón del pueblo tras los incidentes ocurridos. La comunidad está cansada de ver cómo se tiran a la basura esfuerzos por mantener el orden en momentos tan cruciales.
Un clamor en la calle
No es solo un grupo reducido quien alza la voz; son muchos los vecinos que sienten que su seguridad ha quedado en segundo plano. En vez de disfrutar de las festividades, ahora se enfrentan a una sensación de desamparo. Las críticas hacia la gestión policial no han tardado en llegar, y con razón. La pregunta es clara: ¿por qué no había suficiente presencia? No podemos permitir que esto vuelva a ocurrir. Todos merecemos disfrutar sin miedo.

