La tarde no terminó como Sergio Canales esperaba. En el Coliseum, donde el Racing se enfrentaba al Getafe, el cántabro dejó el terreno de juego a los 63 minutos, y su enfado fue palpable. Al ver cómo Jose Alberto lo mandaba al banquillo, la frustración le invadió. ¿Cómo no sentirlo? El equipo había caído 1-0 y las cosas no pintaban nada bien.
Un partido que pudo ser diferente
Antes de su salida, Canales había tenido una oportunidad clara que detuvo Soria, pero después todo cambió. El penalti fallado por Andrés Martín fue un golpe duro, seguido rápidamente por un gol de Enes Unal que sentenció aún más al Racing. Desde el banquillo, Canales observó impotente cómo sus compañeros luchaban sin él en el campo.
Ya con los micrófonos apuntando hacia él tras el pitido final, Sergio compartió su sensación: «Tenemos que aprender; nos han remontado antes y hoy otra vez hemos dejado escapar un partido. Nos ha faltado ritmo y sabíamos a qué jugaban ellos. Con una jugada buena han sacado la victoria», expresó con sinceridad.
A pesar de todo, su deseo es claro: «Quiero ayudar al equipo donde toque». Y eso dice mucho sobre este jugador que vive cada encuentro como si fuera una final. La afición espera verlo brillar de nuevo pronto; porque sí, todos sabemos que Canales tiene mucho más que ofrecer.

