El pasado 18 de agosto, el Aeropuerto de Palma se convirtió en escenario de un sorprendente hallazgo. Los agentes de la Guardia Civil, junto con los vigilantes aduaneros, interceptaron a una joven griega de 25 años que intentaba salir del aeropuerto con un plan bastante cuestionable. Más de 1.600 cajetillas de tabaco escondidas en dos maletas fueron el centro de atención. Con un valor aproximado de 6.600 euros, esta situación no solo dejó a los agentes perplejos, sino que también encendió las alarmas sobre el contrabando en la zona.
Una actitud sospechosa
La historia comienza cuando la joven, tras recoger su equipaje, se mostró visiblemente nerviosa y apresurada para abandonar las instalaciones del aeropuerto. ¿Quién podría culparla? Pero esa prisa levantó las sospechas entre los efectivos que estaban realizando controles rutinarios.
A medida que se acercaban a ella, sus evasivas y su insistencia en que no tenía nada que declarar solo avivaron más la curiosidad policial. Así que decidieron llevarla a realizar una inspección más exhaustiva. Y ahí fue donde la trama dio un giro inesperado: al revisar sus maletas con rayos X y abrirlas, ¡sorpresa! Allí estaban las 1.650 cajetillas, sin ningún tipo de precinto fiscal.
Después de este descubrimiento, los agentes no tuvieron más opción que aprehender todo el material y confeccionar la denuncia correspondiente por infracción de contrabando, lo cual podría acarrear multas severas—hasta tres veces el valor del tabaco confiscado.
Las cajetillas fueron depositadas en las dependencias aduaneras del Aeroport Son Sant Joan mientras todo esto ocurría bajo la atenta mirada del público y como parte de los planes preventivos activos tanto por parte de la Guardia Civil como del Servicio de Vigilancia Aduanera en las Islas Baleares.

