En un giro inesperado de los acontecimientos, el Kremlin ha levantado la voz para señalar a ciertos políticos en Ucrania que parecen querer «pescar en aguas revueltas». Esto sucede mientras se habla de convocar nuevas elecciones, ¡y todo esto en medio del caos bélico! Desde Moscú, nos llega la crítica del portavoz Dimitri Peskov, quien no se ha cortado al afirmar que el panorama político ucraniano está lejos de ser un bloque monolítico. Asegura que muchos aprovechan esta situación complicada para tratar de sacar algo positivo.
La sombra de la corrupción y el dilema democrático
Peskov remarcó que algunos hacen un llamamiento a la democracia y las normas democráticas, mientras que otros ni siquiera lo intentan. Esta crítica también se vuelve más aguda con el exministro de Defensa Mijailo Fedorov, quien recientemente dejó su cargo tras tensiones con los mandos militares y ahora pide elecciones para superar la crisis de gobernanza. ¿Acaso no es cierto que las instituciones están manchadas por numerosos escándalos de corrupción? Y no hablemos del último caso, donde algunos miembros cercanos a Zelenski están bajo sospecha.
El Kremlin argumenta que cuestionar la legitimidad del presidente ucraniano no es solo una opinión más; se basa en su propia Constitución. En ella se menciona claramente que el mandato presidencial debería finalizar cada cinco años. Si la guerra impide celebrar elecciones, el poder debería pasar al presidente del Parlamento. Así las cosas, el debate sigue abierto y parece que nadie quiere perder la oportunidad de salir bien parado ante esta tormenta política.

