Ana Obregón ha regresado a su rutina como colaboradora de Y ahora Sonsoles, pero no sin antes dejar atrás un verano que, lamentablemente, parece ser el último en su querido refugio de Mallorca. Este rincón balear, donde ha pasado tantos momentos inolvidables junto a su nieta Anita, de tan solo 3 años, se convierte en un tesoro emocional que ahora la familia ha decidido poner a la venta por una cifra que ronda los 25 millones de euros. Ana y sus hermanos han mantenido este hogar desde el fallecimiento de sus padres, y ahora parece que toca cerrar este capítulo.
Un verano para recordar
“Da pena, sinceramente”, confiesa Ana al recordar esos días soleados pasados en El Manantial, una residencia familiar que ha sido su refugio personal. Aunque agosto ha estado repleto de trabajo, logró disfrutar de dos semanas especiales con Anita, quien es su razón y motor en esta nueva etapa. La actriz reconoce que despedirse de este espacio cargado de recuerdos es doloroso.
No obstante, no todo está perdido; Ana mira hacia el futuro con esperanza. En lugar de buscar otra vivienda en Mallorca, se plantea cambiar completamente de aires y explorar el norte de España el próximo verano. “Buscaremos un clima más suave”, dice mientras sonríe al pensar en las nuevas aventuras junto a su nieta.
Además, durante su paso por el plató también recordó con cariño a Lina Morgan. Reveló cómo la actriz continuó trabajando incluso durante su tratamiento contra el cáncer y honró su memoria al considerar que fue una gran maestra para ella en la comedia española.

