En un giro que no deja indiferente a nadie, el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Turk, ha alzado la voz este miércoles pidiendo a Estados Unidos que elimine las sanciones impuestas recientemente contra la presidenta del Tribunal Penal Internacional (TPI), Tomoko Akane. Estas sanciones han sido calificadas por Turk como «inaceptables», y no es para menos.
El mensaje fue claro y directo: «Deben levantarse estas nuevas sanciones inaceptables impuestas por Estados Unidos». Este llamado surge en respuesta a la decisión tomada por la Administración Trump que afecta a Akane y al abogado senegalés Abdoulaye Seye, quienes se encuentran inmersos en investigaciones sobre crímenes de guerra en Gaza. La ONU no solo defiende sus instituciones, sino que también exige proteger a quienes sufren las represalias de Washington.
Un clamor internacional
António Guterres, el secretario general de Naciones Unidas, también expresó su «profunda preocupación» ante esta situación. Las sanciones no solo impactan a Akane y Seye; afectan también a otros ocho jueces y dos fiscales adjuntos del TPI. El portavoz de Guterres aseguró que el diplomático portugués «respeta profundamente la labor» del tribunal, viéndolo como un pilar fundamental en la justicia penal internacional.
Para añadir más tensión al asunto, el Departamento del Tesoro estadounidense incluyó a Akane y Seye en su lista negra bajo acusaciones de haber participado activamente en investigaciones contra funcionarios de gobiernos que no han ratificado el Estatuto de Roma. Como recordatorio, el TPI emitió órdenes de arresto contra altos funcionarios israelíes por presuntos crímenes cometidos durante una ofensiva militar en Gaza hace más de un año.

