En medio de un panorama incierto, las voces de Irán resuenan con fuerza. Este miércoles, sus autoridades han dejado claro que Estados Unidos está buscando lo que ellos llaman una «salida digna» de la región. La guerra se encuentra en un punto muerto y el plan de 60 días para alcanzar un acuerdo entre Washington y Teherán ha llegado a su fin sin que se vislumbren nuevas conversaciones.
Mohamed Baqer Qalibaf, presidente del Parlamento y líder del equipo negociador iraní, no ha dudado en expresar su opinión durante su visita a Irak. Aseguró que “la intervención de las potencias extranjeras en las relaciones entre los Estados está disminuyendo rápidamente”. Y añadió con contundencia que el proyecto del ente sionista, conocido como ‘del río al mar’, no es más que un sueño quimérico.
Un nuevo orden regional sin injerencias
Las declaraciones de Qalibaf llegan en un momento delicado, marcado por la retórica agresiva entre Washington y Teherán tras el fracaso del memorando de entendimiento de 14 puntos, diseñado para asegurar una tregua. Mientras tanto, Donald Trump ha afirmado rotundamente que no hay planes de diálogo con Irán y ha mantenido el bloqueo naval sobre el estrecho de Ormuz tras la expiración del acuerdo firmado en junio. Ante esta falta de avances diplomáticos, el presidente estadounidense ha intensificado sus mensajes hacia Teherán, instándoles a «rendirse».
No podemos olvidar la provocadora imagen publicada por Trump donde designaba el estrecho como “nuevo territorio” estadounidense, reflejando así el control reivindicado por Washington sobre este estratégico paso marítimo.

